martes, 20 de agosto de 2013

El nuevo contexto de la minería informal en el Perú

Revisando los tres artículos anteriores (conflictos, ética y desarrollo), bien podríamos integrarlos para tratar un tema de actualidad: la minería informal o minería ilegal. 

Durante estos años de "vacas gordas" la minería no formal, fundamentalmente de oro, se ha incrementado, tanto en el número de personas dedicadas a dicha actividad, como la cantidad de zonas en las cuales existe esta actividad. Un análisis de mediana profundidad  nos permite concluir en lo siguiente:

1.- Desde el punto de vista económico, el oro ha bajado de precio (de 1700 la onza hace un año a 1300 en la actualidad) eso podría provocar dos cosas: que disminuya la actividad por los bajos precios, o aumente el daño ambiental y social, para "paliar" la diferencial entre gastos e ingresos. Todo parece indicar que está ocurriendo lo segundo.

2.- Políticamente, el gobierno perdió su oportunidad de "vacas gordas", en cuanto a respaldo ciudadano se refiere; por lo tanto, le será difícil pner "mano dura" para combatir la minería ilegal.

3.- En el tema ambiental, los impactos serán cada vez mayores; en cuanto al tema social, se ha anunciado una nueva aleada de "protestas" de los mineros informales.


Resumen: Bajos precios producirán más daños sociales y ambientales, el gobierno tiene menor fuerza para imponer la ley y los grupos que representan a los "mineros informales" retomarán la ofensiva.




Yury Cahuata en el sur andino



jueves, 15 de agosto de 2013

Cuánto influye la cultura de un pueblo en su desarrollo

Una pregunta recurrente en los medios académicos y en los no tanto es cuánto influye la cultura en el desarrollo de las sociedades. Un texto rico en este análisis es: Hacia una teoría del desarrollo. Las condiciones culturales del desarrollo económico escrito por Mario Grondona. A continuación les presentaré un resumen del capítulo XV del libro anteriormente mencionado.

Inicia preguntándose cuáles son los valores sin los cuales no es posible generar desarrollo (hipótesis cultural del desarrollo). Retoma el aporte de Lawrence Harrison que dice que los pueblos se diferencian en sus experiencias de desarrollo de acuerdo a la adaptación de ciertos valores. Propone que existirían dos sistemas de valores frente al desarrollo, uno “favorable” y otro “resistente”; esta propuesta retoma la idea de Weber de “tipos ideales” con el fin de estudiar el comportamiento de los países. Los países reales estarían comprendidos en el rango, unos más cercanos al modelo favorable y otros al modelo resistente El autor cree que la incoherencia, respecto a los valores, ha provocado crisis en algunos países: los cuales habría querido tener los beneficios de la modernidad sin haber realizado los esfuerzos para gozar de esa modernidad.

A continuación menciona veinte temas sobre los cuales los países reaccionan de diferente modo correspondiendo a si son más favorables o más resistentes al desarrollo. Estos son:

·         La actitud religiosa.- Retoma la idea de Weber que explica el origen del capitalismo en la actitud de los “puritanos” frente a la vida; según este autor “la doctrina calvinista de la predestinación que prevaleció en las variantes puritanas del protestantismo a lo largo del siglo XVII, generó una intensa angustia entre los fieles”[1], esto sólo podía ser calmada sino con el arduo trabajo para evidenciar que uno era “elegido” para la vida eterna.

Frente a esto distingue dos modos de religiosidad: Uno llamado “publicanismo” que se caracterizaría por consolar a los pobres e inhibir a los ricos. La otra actitud es la “farisea”, que opta por los ganadores y justifica sus éxitos y los anima a seguir adelante.

·         La confianza en el individuo.- El autor menciona que “lo que hay detrás del desarrollo económico es el trabajo y la creatividad de los individuos”[2]. La persona que se siente libre asume que su vida es su responsabilidad y no acepta ningún tutor en esa tarea. Menciona que “pese a todos sus defectos, el capitalismo es la única fórmula conocida de desarrollo económico: porque acepta el desorden creador de las iniciativas individuales”[3]. Con esto no se asume la ausencia del Estado, sino responsabilidades específicas como establecimiento de reglas claras de juego del mercado y la educación; es decir un Estado fuerte y favorable al capitalismo. En resumen, una sociedad que confía en el individuo es favorable al desarrollo y una sociedad que controla y reprime a las personas es resistente al desarrollo.

·         El requisito moral.-  El autor menciona tres grados de desarrollo moral. Uno primero llamado “superrogatorio” que comprende conductas altruistas, abnegadas, por encima del promedio social; esto se encarnaría en los héroes, santos y genios. Al otro extremo estarían los delincuentes que hacen daño a sus semejantes para buscar su beneficio personal.  En el medio estarían ubicados las personas “normales” es decir aquellas que demostrarían un “egoísmo razonable”; este individuo buscaría el bien propio y de su familia razonablemente pero respetando el derecho de los demás.

Un sistema favorable al desarrollo tendría una estructura para personas que asumirían una vida desde la perspectiva intermedia; porque los sistemas que alientan las normas “superrogatorias” tienden a elogiarlas pero no a cumplirlas.

·         Dos conceptos de riqueza.- Uno de los conceptos que desarrolla el autor es que existen dos conceptos de riqueza. Uno que consiste en lo que hay (sociedades resistentes) y otro en lo que todavía no hay. 

En las sociedades resistentes la riqueza está en, principalmente, en la tierra y todo lo relativo a ella; mientras que en las sociedades favorables la riqueza está en el conocimiento y la innovación y la tecnología.

·         Dos ideas de competencia.- Una de las características de las sociedades favorables es la necesidad de competir para obtener los más diversos premios. Las personas, grupos, instituciones, etc. compiten para obtener resultados; esto se da en todos los campos como los intelectuales por ejemplo.

En las sociedades resistentes, la competencia es condenada y considerada como una agresión. En algunas de ellas se legitima la envidia como pasión social. A veces se dice que la cooperación es enemiga de la competencia; sin embargo, mucho de los logros producto de la competencia sirven a la humanidad.

·         Las virtudes menores.-  El autor menciona que en la sociedades favorables se evidencian algunas valores (consideradas menores) como la prolijidad, la puntualidad, el placer por el trabajo y la cortesía. Estos valores son menos evidentes en sociedades resistentes.

Finalmente menciona que dos conceptos de civilización se contraponen actualmente. Una de ellas es la civilización del amor enarbolada por el Papa Juan Pablo II y por otra la civilización del respeto que se ha construido en las sociedades modernas.



[1] Grondona, Mario. Hacia una teoría del desarrollo. Las condiciones culturales del desarrollo económico. Buenos Aires. Ariel Planeta, p.257.

[2] Ídem. p. 261.
[3] Ídem. p. 263.

martes, 23 de abril de 2013

¿Qué es la ética? ¿Qué dicen los textos académicos sobre la ética?


En el diario La Primera del 11 de abril se puede ver un párrafo que dice lo siguiente:

¿Debe desaparecer la Comisión de Ética?  Claro que sí. No hay en el otoronguismo garantes éticos que puedan tener la superioridad para juzgar a sus colegas.”

Normalmente muchos líderes de opinión usan la palabra ética y su concepto de un modo bastante cuestionable, burdo y que, en algunos casos lindan con la ignorancia.  Para ayudar a una reflexión más seria, desarrollaré )de manera bastante gruesa) los principales paradigmas que abordan este complejo tema.


¿Qué es la ética? ¿Qué dicen los textos académicos sobre la ética?

A partir de la lectura del documento presentado por Miguel Giusti[1] se asume que la Ética es la “experiencia de la mesura en la convivencia humana y a la conciencia de los límites que no deberían sobrepasarse para poder hacerla posible"[2] Sin embargo, tal como menciona el autor, han existido a los largo de la historia humana muchas concepciones sobre la ética. De esta variedad “es posible constatar en la historia, a grandes rasgos, una curiosa y persistente tendencia a responder de dos formas principales”[3] . Estas formas de respuesta se denominan paradigmas y estos son: El Paradigma de la Ética del bien común o el Paradigma de la felicidad y el Paradigma de la ética de la autonomía o el Paradigma de la justicia.


El Paradigma de la ética del bien común o el Paradigma de la felicidad


El planteamiento central de esta es que “el patrón de referencias normativas de la conducta personal y social debería ser el respeto y el cultivo del sistema de valores de la propia comunidad”[4]

Aristóteles menciona que hay bienes distintos, tanto en las actividades como en las artes, sin embargo cree que hay algunos bienes más perfectos que otros “llamamos perfecto lo que siempre se elige por sí mismo y nunca por otra cosa. Tal parece ser, sobre todo, la felicidad pues la elegimos por ella misma y nunca por otra cosa, mientras que los honores, el placer, la inteligencia, y otra virtud los deseamos en verdad por sí mismos (puesto que desearíamos  todas estas cosas, aunque ninguna ventaja resultara de ellas) pero también los deseamos a causa de la felicidad, pues pensamos que gracias a ellos seremos felices”[5] 

La Felicidad es definida por Aristóteles desde lo que “buscamos todos, al parecer, la forma de vida más plena posible, en donde plena quiere decir: aquella que realiza el bien más preciado – el sumo bien – o la última razón del ser – el fin supremo – de nuestra existencia. Y el fin supremo, o el sumo bien, consiste en realizar permanentemente los ideales de excelencia que la propia comunidad ha establecido para el desempeño de nuestras actividades, incluyendo la actividad comunitaria por excelencia, que es la actividad política”[6]

Los rasgos más importantes de este paradigma son definidos por Giusti son los siguientes:

a)    El ideal básico de este paradigma es el respeto y el cultivo del sistema de valores de la comunidad.
b)    Es sustancialista porque tiene un sistema de valores.
c)    Involucra a las emociones
d)    Parte de la perspectiva de la primera persona.
e)    Es contextualista.
f)     Hace referencia al ethos como criterio último de fundamentación.


Paradigma de la ética de la autonomía


Este paradigma asume que “la mejor manera de vivir consiste en construir una sociedad justa para todos los seres humanos, este es, para el modelo, el patrón de referencias normativas de la conducta personal y social.

Para Immanuel Kant “Ni en el mundo, ni, en general, tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo una buena voluntad”[7]. Igualmente dice que “La buena voluntad no es buena por lo que efectúe o realice, no es buena por su adecuación para alcanzar algún fin que nos hayamos propuesto; es buena sólo por el querer, es decir, es buena por sí misma”[8].

En este paradigma se construyó una ética sobre el principio de la autonomía de modo que se pueda conciliar la libertad individual  con el consenso universal. Para este propósito Kant desarrolló el principio del imperativo categórico.

Los rasgos centrales de este paradigma explicados por Giusti son los siguientes:

a)    Es un paradigma formalista o procedimental.
b)    Los valores son extraños a este paradigma. Es más abarcador porque desarrolla el concepto de “principios” o de “normas”.
c)    Exige un acatamiento racional y no emocional.
d)    Asume la perspectiva de la tercera persona.
e)    Es universalista.
f)     La fuente de legitimación última es el contrato o diálogo imaginario en el que todos nos hallamos necesariamente involucrados.


Conclusiones


Es un hecho que los dos paradigmas tienen una fuerte dosis de coherencia y una sólida argumentación: Dado que son teorías explicativas que han sido bastante tratadas en los círculos académicos, hace que sea casi imposible hacer comentarios alrededor de ellas.   Sin embargo, con la finalidad de realizar un ejercicio desde mi ubicación de alumno de la maestría en Gerencia Social me permito hacer los siguientes comentarios:

1.- Soy favorable a que la ética sea asumida desde una mirada como la que plantea el paradigma de la autonomía porque, al igual que en el mundo, en el Perú, coexisten muchas cosmovisiones, tanto en el plano social como en el cultural y religioso; por lo tanto, no existe (necesariamente) una sola visión de lo que debería ser lo bueno o justo en la sociedad.

2.- Igualmente, comparto con la perspectiva del paradigma de la autonomía, que se debe hacer lo correcto sin esperar, absolutamente, nada a cambio; sino sólo por el deber de hacer lo correcto.

3.- Al igual, que el autor creo que se debe seguir insistiendo en conciliar estos paradigmas para que la convivencia de los seres humanos sea posible y tenga un cuerpo de reflexión válido.

4.-Sería útil que los líderes de opinión, particularmente los legisladores, se den un tiempo para leer un poco alrededor de este tema; de modo que se use apropiadamente este término y se pueda avanzar en la construcción de una sociedad con una “vida buena”.





[1] Docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú
[2] Giusti, Miguel. El sentido de la Ética En El soñado bien, el mal presente. Rumores de la ética. Lima: Fondo Editorial de la PUCP, pp. 18.
[3] Giusti, Miguel. El sentido de la Ética En El soñado bien, el mal presente. Rumores de la ética. Lima: Fondo Editorial de la PUCP, pp. 32.
[4] Giusti, Miguel. El sentido de la Ética En El soñado bien, el mal presente. Rumores de la ética. Lima: Fondo Editorial de la PUCP, pp. 33.
[5] Aristóteles. Ética a Nicómaco. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.
[6] Giusti, Miguel. El sentido de la Ética En El soñado bien, el mal presente. Rumores de la ética. Lima: Fondo Editorial de la PUCP, pp. 34-35.
[7] Kant,Immanuel. Fundamentación del metafísica. Madrid: Espasa-Calpe.
[8] Idem.