Una pregunta recurrente en los medios académicos y en los
no tanto es cuánto influye la cultura en el desarrollo de las sociedades. Un
texto rico en este análisis es: Hacia una
teoría del desarrollo. Las condiciones culturales del desarrollo económico escrito
por Mario Grondona. A continuación les presentaré un resumen del capítulo XV
del libro anteriormente mencionado.
Inicia preguntándose cuáles son los valores sin los
cuales no es posible generar desarrollo (hipótesis cultural del desarrollo).
Retoma el aporte de Lawrence Harrison que dice que los pueblos se diferencian
en sus experiencias de desarrollo de acuerdo a la adaptación de ciertos
valores. Propone que existirían dos sistemas de valores frente al desarrollo,
uno “favorable” y otro “resistente”; esta propuesta retoma la idea de Weber de
“tipos ideales” con el fin de estudiar el comportamiento de los países. Los países
reales estarían comprendidos en el rango, unos más cercanos al modelo favorable
y otros al modelo resistente El autor cree que la incoherencia, respecto a los
valores, ha provocado crisis en algunos países: los cuales habría querido tener
los beneficios de la modernidad sin haber realizado los esfuerzos para gozar de
esa modernidad.
A continuación menciona veinte temas sobre los cuales los
países reaccionan de diferente modo correspondiendo a si son más favorables o
más resistentes al desarrollo. Estos son:
·
La actitud religiosa.- Retoma la idea de Weber que
explica el origen del capitalismo en la actitud de los “puritanos” frente a la
vida; según este autor “la doctrina calvinista de la predestinación que
prevaleció en las variantes puritanas del protestantismo a lo largo del siglo
XVII, generó una intensa angustia entre los fieles”[1], esto
sólo podía ser calmada sino con el arduo trabajo para evidenciar que uno era
“elegido” para la vida eterna.
Frente a esto
distingue dos modos de religiosidad: Uno llamado “publicanismo” que se
caracterizaría por consolar a los pobres e inhibir a los ricos. La otra actitud
es la “farisea”, que opta por los ganadores y justifica sus éxitos y los anima
a seguir adelante.
·
La confianza en el individuo.- El autor menciona que “lo
que hay detrás del desarrollo económico es el trabajo y la creatividad de los
individuos”[2].
La persona que se siente libre asume que su vida es su responsabilidad y no
acepta ningún tutor en esa tarea. Menciona que “pese a todos sus defectos, el
capitalismo es la única fórmula conocida de desarrollo económico: porque acepta
el desorden creador de las iniciativas individuales”[3]. Con
esto no se asume la ausencia del Estado, sino responsabilidades específicas
como establecimiento de reglas claras de juego del mercado y la educación; es
decir un Estado fuerte y favorable al capitalismo. En resumen, una sociedad que
confía en el individuo es favorable al desarrollo y una sociedad que controla y
reprime a las personas es resistente al desarrollo.
·
El requisito moral.-
El autor menciona tres grados de desarrollo moral. Uno primero llamado
“superrogatorio” que comprende conductas altruistas, abnegadas, por encima del
promedio social; esto se encarnaría en los héroes, santos y genios. Al otro
extremo estarían los delincuentes que hacen daño a sus semejantes para buscar
su beneficio personal. En el medio
estarían ubicados las personas “normales” es decir aquellas que demostrarían un
“egoísmo razonable”; este individuo buscaría el bien propio y de su familia
razonablemente pero respetando el derecho de los demás.
Un sistema
favorable al desarrollo tendría una estructura para personas que asumirían una
vida desde la perspectiva intermedia; porque los sistemas que alientan las
normas “superrogatorias” tienden a elogiarlas pero no a cumplirlas.
·
Dos conceptos de riqueza.- Uno de los conceptos que
desarrolla el autor es que existen dos conceptos de riqueza. Uno que consiste
en lo que hay (sociedades
resistentes) y otro en lo que todavía no
hay.
En las sociedades
resistentes la riqueza está en, principalmente, en la tierra y todo lo relativo
a ella; mientras que en las sociedades favorables la riqueza está en el
conocimiento y la innovación y la tecnología.
·
Dos ideas de competencia.- Una de las características de
las sociedades favorables es la necesidad de competir para obtener los más
diversos premios. Las personas, grupos, instituciones, etc. compiten para
obtener resultados; esto se da en todos los campos como los intelectuales por
ejemplo.
En las sociedades
resistentes, la competencia es condenada y considerada como una agresión. En
algunas de ellas se legitima la envidia como pasión social. A veces se dice que
la cooperación es enemiga de la competencia; sin embargo, mucho de los logros producto
de la competencia sirven a la humanidad.
·
Las virtudes menores.-
El autor menciona que en la sociedades favorables se evidencian algunas
valores (consideradas menores) como la prolijidad, la puntualidad, el placer
por el trabajo y la cortesía. Estos valores son menos evidentes en sociedades
resistentes.
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